domingo, 8 de septiembre de 2013

Después de ti




Qué hacer, no sin ti,
Sino después de ti.
Contigo la vida era vida
Y ahora es una sabana demasiado extensa
Uniforme
Y el horizonte queda lejos, inalcanzable
Contigo las canciones se volvían
Repentinamente adorables
Y  nuestras soledades
Se encontraban y se abrazaban.

Contigo descubrí tanto,
Se me revelaron mis hallazgos
Y los tuyos
Recorrimos una tierra
Que más bien parecía el cielo
Cantando, leyendo, riendo.
Definitivamente el mundo era otro.
Definitivamente nuestros ojos eran otros.
Vivíamos cerca de las nubes,
A puntos de desprendernos del suelo
E irnos volando.

Ahora aquí estoy con mi soledad
Con mi ser no sé si incompleto
O si inexpresivo,
Contigo yo era
Ahora solo existo.

Imagen: Saint-Georges majeur au crépuscule. Monet.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El secreto de los objetos



En intimidad con la materia
Voy nombrando con las manos mis deseos
Tomo de aquí y allá desiguales piezas
Y cuando las ordeno, no digo proyecto
Digo, yo misma,
Porque esas cosas y yo, seremos por siempre
Una misma cosa.

Una fuerza me funde
a la piedra, al acrílico, al alambre
las ideas surgen de mi pecho
y toman singulares formas
Un remanso de paz es esta entrega
Completa
Avasalladora
Se crean los espacios que no existían
Mañana una mujer llevará en su brazo
Un trozo de mi alma
Llevará en su cuello cordeles confidentes
que escucharon mi melancolía
Y me alejaron de ella.
Ese es el secreto de los objetos:
Son sujetos.
Cada pieza creada guarda en sí misma
Palabras de mi alma
Es un pacto invisible e innombrable
¿Habrá acto más maravilloso y eterno?
¿Habrá complicidad más grande y velada
Que la de la materia
Yquien la moldea?
Y afuera, con los ojos cerrados
La gente de esto nunca sabrá nada

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Un día próximo



Un día próximo, iré a ti Paris
Para amarte como te mereces
Recorrerte despacio
Perderme en en ti,
En las calles del Barrio Latino
Ver la torre Eiffel desde Montparnasse
Y suspirar por tu belleza arrolladora
Te observaré cuidadosamente
Procuraré que mis ojos
Sean como una filmadora
Para guardar en mi memoria
Cada detalle tuyo
El furor de las fuentes en Trocadero
Los barquitos navegando en los estanques
de los jardines de las Tuileries
Las tardes de sol de verano
Las tardes de lluvia y brisa helada
El Sacre Coeur blanquísimo
Con su falda de verdes y su cielo azul
Montmartre olorosa a arte
La velocidad a la que se mueve el metro
El agua Evian tan a la mano
Como si fuera Minalba.
Prometo escribirle al Sena y sus puentes,
Profesarte amor y suspiros
Dedicarte canciones y sueños.
Desde que te vi, París,
Mi corazón es tuyo
Mi anhelo te pertenece,
Tú me haces sonreír,
Tú pones luz en mi alma
Por eso un día, no muy lejano,

Yo volveré a ti.

lunes, 26 de agosto de 2013

Pregones (antes)

Seis de la mañana,
la ciudad se levanta
a inaugurar esperanzas,
miedos,
desasosiegos,
se brinda con café
por la luz del sol
que atraviesa el aire contaminado.
Me gusta ver los meteóricos
vendedores de periódicos
que parecen ir cayendo
sobre las calles,
como lanzados de otro planeta,
con sus pregones de siempre:
las noticias de glorias deportivas,
los inventarios de muerte
y escándalos previsibles.

Pero nadie dice, sino Héctor,
las otras noticias
que se dejan pasar debajo de la mesa,
asuntos relevantes
como los secuestros de almas
la inmortalidad de los cangrejos
y la de las canciones mal escritas,
las palabras escondidas en cajones,
las virginidades perdidas,
por las cuales ya casi no hay
quien pida rescate.

Héctor grita,
vestido con su uniforme melancólico
de cuadritos de añoranza,
tan diferente a esos otros uniformes,
amarillos, verdes, azules,
tan rotundos, tan totalitarios,
tan absolutos.
En cambio, el de Héctor siempre nos deja
como sano ejercicio mental
el beneficio de la duda.

Caminando,
cerca del Paseo de los Próceres,
se acercan las interesadas guacamayas
a escuchar alarmadas
que cada día escasea más
el kilo de sensibilidad,
y que ya casi nadie mira el horizonte
como un adolescente enamorado,
que la gente camina por la calle,
como perdida,
indigente de esperanzas,
sin maravillarse,
pero Héctor aún cree
y por eso sigue pregonando.

domingo, 25 de agosto de 2013

Aquí y ahora (Ahora)

Lo que me hace falta no eres tú,
Soy yo.
A veces creo que te extraño
Y lo que extraño es mi propia presencia
Lo que extraño es escucharme,
Estar conmigo misma
Sentir esa conexión conmigo
Y a la vez con todo.
Tener los brazos abiertos a la confianza,
Tener el alma abierta al amor,
Permanecer en la luz de la vida
Ser.
Aquí y ahora.

Con la venia del tiempo

Escribir ha sido una de las cosas que más he disfrutado hacer prácticamente toda la vida. Desde mi niñez, mi imaginación se entretenía maquinando historias, dibujando personajes, desarrollando cuentos que no llegaban al papel, me encantaba pensar cómo eran esos personajes; y luego de alguna manera sentía que querían hablar a través de mí, como si estuvieran en otra dimensión y yo fuese su médium. Así comencé a escribir.

Hubo un tiempo en que mi alma se vaciaba en poemas, con furor y sin descanso, hay carpetas llenas de ellos, son quizás el mejor testimonio de la persona que era, de mis amores, mis temores, todo lo que parecía descansar quieto en la profundidad mi océano. Luego de años de silencio, de los pasos que anduve durante ese periplo, he regresado al lugar donde la poesía me acoge como un árbol centenario bajo su sombra en calma y es mi deseo compartir aquellos poemas de entonces, y estos de ahora.

"El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares"
Tenessee Williams